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A pocos días de cumplirse dos años de su inauguración, el 30 de octubre, ya el Centro Cultural Social Villa Teola es referencia nacional en la planificación de actividades culturales, pues la casona centenaria recuperada por Metro Los Teques alberga cada semana a artistas, cultores y actores que ofrecen una alternativa diferente en los Altos Mirandinos.

Esta, otrora mansión, de 104 años de edad guarda entre sus mosaicos y adoquines la historia contemporánea de la ciudad de Los Teques desde que su última dueña Doña Teolinda de Pimentel la usara como su casa de vacaciones en la que brindaba tremendos espectáculos musicales para sus familiares e invitados.

Este espacio viene a cumplir parte de la responsabilidad social que la Compañía Metro debe cumplir como contribución activa y voluntaria al mejoramiento social de la ciudad, pero más que un compromiso por cumplir con una legalidad este Centro Cultural ha tomado vida propia en el desarrollo de las artes.

 

Cada mes presenta una grilla con actividades que van desde exposiciones artísticas, bien sean esculturas, fotos o pinturas, hasta conciertos con orquestas o cantores para todo público, pues tampoco tienen una limitante en el género o estilo musical.

Así, en el anfiteatro Tanya Díaz, bautizado así en homenaje a la tequeña, revolucionaria y amante de las artes escénicas que dedicó más de 50 años de su vida al arte y a enseñar con pasión sobre las tablas, se han presentado espectáculos como: conciertos en homenajes Felipe Pirela, Julio Jaramillo, Alí Primera, Carlos Gardel, La Billo’s, recitales de guitarra, música tuyera, bandas locales y nacionales, obras de teatro para todas las edades, exposiciones fotográficas internacionales y hasta festivales temáticos como el de guitarra que se celebra una vez al año.

Estructura histórica

La quinta con estructura arquitectónica conserva su esencia histórica-patrimonial que la convierte en un valuarte del municipio Guaicaipuro aun después de la obra de revitalización y revalorización que ejecutó Metro Los Teques por iniciativa del Gobierno Nacional.

Recorrerla es una especie de tránsito entre los antiguo y lo moderno que se evidencia a cada paso, en los alrededores se conservan los árboles que sembraron sus dueños y dan fe no solo del buen gusto sino de lo pudiente de sus adquisiciones con especies que incluso no son comunes en este sino en otros continentes.

Construida en 1913 por Arnaldo Morales, prestigioso médico durante los gobiernos de Cipriano Castro y de Juan Vicente Gómez, pasa a ser propiedad en 1917 del general Antonio Pimentel, esposo de Teolinda, pero después de su muerte la estructura estuvo en abandono por casi medio siglo.

A mediados de 1982 fue declarada patrimonio histórico de Guaicaipuro por el Concejo Municipal y desde entonces comenzó el deterioro de la estructura que llegó a servir de guarida de personas en condición de calle y vertedero improvisado de basura, hasta que el 2 de mayo del 2013, en una visita realizada por el presidente Nicolás Maduro a la capital de Miranda anunciara la aprobación de 56 millones de bolívares para la restauración del lugar, responsabilidad que fue asumida totalmente por Metro Los Teques.

Dentro de la casa las muestras de sus orígenes revisten un carácter arqueológico, muchos de los mosaicos de su piso fueron construidos artesanalmente y aun se conservan haciendo contraste con el diseño moderno como el de paredes de vidrio que encierran ahora las aulas de clases de talleres y cursos de expresión artístico cultural.

Esta obra formó parte del plan de recuperación del casco histórico de la capital mirandina que ejecutó el subterráneo y que se sumó a la rehabilitación de espacios que fueron entregados a los mirandinos como la fachada del Hotel La Casona, la Iglesia El Carmen, la antigua sede de los Bomberos y el Paseo Lamas, entre otros.

Tequeño que pisa la Villa vuelve por más

Todos los fines de semana hay algún espectáculo y para enterarse es facilito siguiendo su cuenta en Twitter @VillaTeola, generalmente son los sábados o domingos después de las 3:00 pm, en lo que ha bajado un poquito el sol.

La persona que va a la Villa por primera vez siempre vuelve por más espectáculos, la vibra que se siente en este espacio es un contraste total con el caos en el que está inmerso por su locación en plena calle Roscio de Los Teques y así lo confirman sus testimonios.

Anthony BriceñoAnthony Briceño, habitante de La Matica, se acercó al complejo cultural a tempranas horas para deleitarse de las agrupaciones, “nunca había escuchado una coral y decidí venir a los espacios, creo que es un lugar muy productivo para todos los chamos”, relató durante su visita.

Francisco SosaAsimismo, Francisco Sosa o “Pay” como lo llaman sus hijos amorosamente, llegó desde la comunidad de El Paso atraído por la promesa de pasar una tarde amena al ritmo de los mariachis, “bastante que bailé y enamoré jovencitas con estas melodías, estoy muy contento de disfrutar de esto aquí porque en la actualidad en ningún otro lugar de la ciudad puedo hacerlo”.

Dionisio BolívarDionisio Bolívar, un arpista homenajeado en uno de los tantos festivales manifestó su agradecimiento al gobierno nacional por apoyar y difundir la cultura popular, “lo que uno sabe no es para uno, es para el pueblo y queda en el pueblo”, dijo.